En RCF, la tecnología más avanzada convive con la artesanía de siempre.
Junto con la tecnología más avanzada de producción, una experimentada plantilla de trabajadores especializados construye – y luego comprueba minuciosamente – cada componente de los productos de la empresa.
En el departamento de transductores, cada motor de compresión y altavoz de bajos se hace a mano y se comprueba cuidadosamente para un funcionamiento óptimo.
Contar con su propia fábrica de transductores proporciona a RCF una ventaja enorme en el desarrollo de sistemas completos, en los que se consigue una combinación perfecta y con máxima eficiencia entre transductores, electrónica, diseño de cajas y, cada vez más, procesado digital.
En 2008 RCF construyó una fábrica de recintos acústicos de madera. Aquí se escoje el mejor abedul báltico y se corta con maquinaria de control numérico (CNC) para conseguir una precisión y calidad máximas. Un equipo de ebanistas expertos acaba cada recinto manualmente antes de proceder al pintado.
El ensamblado final de las cajas se realiza prestando la mayor atención a cada detalle para conseguir un producto perfecto de última tecnología digno de llevar la marca ‘RCF’.